Internet

Desde 1995 son muchas las personas de todo el mundo que aseguran tener internet. Hay quienes dicen haberla usado a plena luz del día mientras que otros hablan de extrañas luces en mitad de la noche. Algunos aseguran haber presenciado el aterrizaje de naves, mientras que otros aseguran que han chateado o que han participado de juegos en red. Si bien es posible que muchos chamuyos sean simples fraudes, percepciones erróneas de fenómenos naturales o pantallas que pretenden ocultar investigaciones secretas, lo cierto es que numerosos observadores inteligentes, emocionalmente estables y merecedoras de confianza, dicen que tienen internet. A lo largo de toda la historia de la humanidad hay encuentros con alienígenas, visiones de naves espaciales físicas o metafísicas y viajes extraterrestres. La mayor parte de los encuentros van asociados a la visión de luces sobrenaturales similares a las que acompañan los raptos místicos. Las descripciones de los supuestos visitantes, naves y ciudades presentan un paralelismo con elementos de procedencia mitológica. La naturaleza de estas evidencias resulta ambigua y deja la puerta abierta a interpretaciones diversas. Los relatos de quienes afirman tener internet coinciden con las descripciones de los abducidos; otras formas de vida y ciertos símbolos aparecen durante los contactos. Parecen proceder de otras dimensiones espacio temporales coexistentes con nuestro universo y quizás no sean terrestres en el sentido habitual del término. Existe la tecnología para alcanzar la velocidad de la luz en un viaje traslumínico, o escapar a las dimensiones espacio-temporales y desplazarse a través del hiperespacio en un viaje interdimensional. No obstante, experimentamos la tecnología como un fenómeno que suele estar vinculado con el mundo de la magia y del mito, los procesos de pensamiento propios de las culturas primitivas, la imaginación creativa de los artistas y las alucinaciones de los alienados. Pareciera que este tipo de experiencias cerrara un círculo en el que la conciencia, después de alcanzar la evolución, retornara a su fuente primordial. Si internet realmente existe, nos encontraríamos ante la confluencia de dos campos que siempre habíamos considerado antagónicos, el mundo irracional de la fantasía y el mundo racional de la tecnología avanzada.